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lunes, 15 de junio de 2015

El síndrome de Renutrición: Cuando es peor el remedio que la enfermedad

La semana pasada tuvimos la primera colaboración de Javier Arenas en el blog. Tenemos el lujo de contar con él en una segunda ocasión, esta vez hablandonos de un problema grave que puede ocurrir al iniciar la Nutrición en un paciente tras un período de ayuno prolongado: el síndrome de renutrición. Agradecemos de nuevo tu colaboración y tu esfuerzo elaborando estas dos entradas. Esperamos contar contigo de nuevo. Os dejamos con su entrada a continuación:

El síndrome de Renutrición: Cuando es peor el remedio que la enfermedad

Como ya hemos comentado, la nutrición parenteral (NP) es un medicamento de alto riesgo, ya sea por su compleja elaboración, su naturaleza multidisciplinar o por, entre otras cosas, las terribles confusiones en las vías de administración (Una NP periférica se puede poner por vía central, pero una central por vía periférica es un desastre).
Pero me gustaría centrarme en un aspecto de seguridad relacionado con la prescripción: El síndrome de renutrición.

Este síndrome se define como el conjunto de alteraciones metabólicas y hemodinámicas que aparecen cuando se inicia de modo rápido y completo el soporte nutricional en  pacientes que hayan sufridos largos periodos de ayuno o se encuentren desnutridos.
Cómo bien se deduce de la definición, no es un problema exclusivo de la NP, pero sí que es  cierto que a nivel hospitalario está mucho más relacionado.
Los primeros casos de este síndrome se descubrieron tras la segunda guerra mundial cuando los individuos que se encontraban en los campos de concentración en grave estado de desnutrición, sufrían una serie de diarreas y complicaciones neurológicas y cardiacas (a veces fatales) tras el inicio de su realimentación. (bien de historia)
En qué consiste "modo resumen" este síndrome. Pues bien, cuando se inicia el ayuno prolongado se establecen una serie de mecanismos para mantener el aporte energético a los tejidos, tras el agotamiento de los hidratos de carbono, tratando de evitar la degradación proteica. Durante este proceso adaptativo ocurren también una serie de cambios hormonales encaminados a mantener las funciones vitales. Estos cambios harán que en el individuo haya  un descenso del metabolismo basal.
A parte de la pérdida de peso, se producirá una disminución de la masa celular y un aumento del agua, y aunque los electrolitos como fósforo, potasio y magnesio aparezcan en rangos plasmáticos normales su contenido total (especialmente intracelular) estará disminuido.
Cuando se reintroduzca la alimentación en estos casos, se producirá un aumento de la secreción de insulina (que estaba disminuida) que favorecerá el anabolismo y la entrada de los electrolitos en la célula. Se originará entonces un fuerte descenso en sus concentraciones plasmáticas (recuerdo que intracelularmente hablando: estábamos en déficit): El poco fósforo  disponible se utilizará en la fosforilación de la glucosa y la síntesis de ATP; el potasio entrará en las células para compensar la carga negativa de proteínas y glucógeno recién sintetizados; y el magnesio que está implicado en la síntesis de ATP como cofactor, también se gastará.  
Diréis, menudo panorama y yo con estos pelos, pues sigo: Los niveles de Tiamina también se verán afectados ya que es un cofactor enzimático que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono. Su agotamiento masivo hará que se eleven los niveles de piruvato y se produzca entonces la síntesis de lactato y como consecuencia la aparición de acidosis láctica.
Todo esto se manifestará en una serie de patologías como insuficiencia cardiaca, alteraciones motoras, convulsiones, somnolencia… incluso muerte.

Dado lo expuesto anteriormente creo que cualquier prescripción de NPT nos debe hacer preguntarnos si el paciente podría sufrir este síndrome.
Y para detectarlo es imprescindible ESTAR A PIE DE CAMA, y realizar una adecuada valoración nutricional. Los principales perfiles de riesgo serán pacientes con: desnutrición calórica, proteica o mixta, anorexia nerviosa, alcoholismo crónico, ayuno post-operatorio prolongado, obesos mórbidos tras pérdida masiva de peso y los pacientes oncológicos.
Os dejo también aquí un enlace a la Guía NICE (qué nos gusta!!) de soporte nutricional (http://www.nice.org.uk/guidance/cg32) y os extraigo este cuadro con los criterios que ellos establecen  de pacientes con alto riesgo de desarrollar síndrome de renutrición.



Y me vuelvo a repetir, es necesario una anamnesis nutricional que nos dé información sobre la ingesta reciente de nuestro paciente... Una persona que nos diga que lleva una semana tomando "caldito" es más que candidata a sufrirlo.

En caso de no ser posible la valoración nutricional y se desconozca cualquier tipo de información sobre la anamnesis nutricional del paciente (Guardias, prisa, "apagando fuegos") el inicio de una NPT deberá hacerse siempre con un aporte calórico paulatino : Debe iniciarse con un ratio de 10-15kcal/kg dependiendo de la severidad del caso, con aumento del ratio será progresivo en 4-10 días hasta unas 30kcal/kg. La composición de la dieta será normal: % de Hidratos:Lípidos:Proteínas 60:30:10, más o menos. Habrá que prever empíricamente la depleción de fósforo, potasio y magnesio añadiendo un aporte suficiente o superior al estándar y de tiamina con 200-300mg diarios.

J. Javier Arenas Villafranca
Farmacéutico Adjunto
Hospital Costa del Sol (Marbella)

lunes, 1 de junio de 2015

Evitando errores en la NPT en Neonatos

Para comenzar el mes de Junio, en el que nos centraremos principalmente en los errores  que se producen con la Nutrición,  contamos con un colaborador de lujo en "Stop Errores". J. Javier Arenas, farmacéutico adjunto en el Hospital Costa del Sol de Marbella y próximo Doctor en Farmacia, nos habla acerca de errores en la Nutrición Parenteral en Neonatos y nos cuenta su experiencia en la implantación de un programa para la reducción de errores en su elaboración y validación.
Sabemos el enorme esfuerzo que has hecho para realizar esta entrada por lo que agradecemos enormemente tu colaboración y esperamos contar contigo en próximas ocasiones. A continuación os dejamos con su post:


Evitando errores en la NPT en neonatos

Nadie duda, o debería de dudar, que la nutrición parenteral (NP) es un medicamento de alto riesgo (no es que lo diga yo, ya lo dejó bien claro el ISMP en el boletín de Junio de 2008 (Disponible en www.ismp-espana.org).
Pero si añadimos al asunto que la NP está destinada a un neonato ese riesgo se vuelve mayor ya que los neonatos son una población más vulnerable, especialmente los que reciben NP por presentar alguna complicación grave al nacer o por prematuridad.



El proceso de preparación de las NP neonatales inicia con la prescripción médica (modificada normalmente casi a diario), continúa con la transcripción de esa orden según el peso del recién nacido (también cambiante) y  termina con una compleja elaboración en campana dado el elevado número de componentes de la mezcla.
Es un proceso que a nosotros nos da un poco de "yuyu". Los errores están siempre ahí, pero a veces es difícil detectarlos. Nos pareció que, como ya he comentado, los neonatos eran una población de pacientes demasiado frágil como para confiar "solo" en nuestra buena praxis por lo que un día decidimos analizar todo el proceso que englobaba a la NP neonatal, desde que el médico iniciaba las prescripción por la mañana hasta que la enfermera iniciaba la administración a última hora de la tarde.

Para ello planteamos la realización de un AMFE (Análisis Modal de Fallos y Efectos), en  inglés FMEA (https://www.ismp.org/tools/FMEA.asp). No quiero ponerme muy pesado entrando en detalles la primera vez que me invitan a participar en este blog (quiero que me sigan invitando), así que solo diré que es un método de detección de errores proactivo que nos permitió, valga la redundancia, a priori y mediante un super "brainstorming" analizar todo el citado proceso y elaborar una lista de posibles errores que podían ocurrir (se nos venían a la mente cosas lógicas, pero también auténticas ideas descabelladas que no hay que desechar nunca y analizar con calma después), para luego, siguiendo la metodología, analizar dicha lista y ver los puntos calientes en los que instaurar algún plan de mejora.

Resultado del AMFE fue lo que nosotros llamamos cariñosamente "el Check-list (de neonatos)". Consta de dos partes, a rellenar por dos farmacéuticos diferentes, en las que se realizan una serie de preguntas para que  nosotros mismos revisemos si lo hemos hecho bien (o no). Me voy a explicar mejor, pero aprovecho para dejaros aquí (http://bit.ly/1dH3mU5) el enlace al Check-list incluido como figura en este artículo del ASHP.



La primera parte del Check-list la realiza el farmacéutico que valida la prescripción y posteriormente transcribe la orden al soporte informático y ajusta los componentes para evitar inestabilidades. De acuerdo con unos límites establecidos previamente con el servicio de pediatría, el farmacéutico confirma que la petición cumple esos criterios mediante preguntas como "¿el aporte de lípidos se encuentra en un rango entre 0 y 4 g/kg?"; y confirma también los datos del paciente, además de nombre y número de historia con preguntas como "¿El peso del paciente de hoy concuerda con el del día anterior?" (Esta pregunta nos gusta mucho porque para identificar estos pacientes a veces es difícil, sobre todo si son gemelares con números de historia correlativos y encima la madre está indecisa y no les ha puesto nombre y los pobrecitos se llaman Gemelar 1 y Gemelar2).
El segundo farmacéutico deberá responder a las mismas preguntas que el farmacéutico anterior, pero esta vez cotejando la orden del médico con la hoja de preparación ya transcrita y que el primer farmacéutico usará durante la elaboración. Ay cuántos errores hemos pillado en estos años...! cada vez que nos pasa pensamos cómo sería la vida sin el Check-list: una ruleta de la muerte.
Si el segundo farmacéutico detecta un fallo la parenteral se corrige y se vuelve a pasar el Check-list, y esto se hace porque a veces cuando arreglamos una cosa, fastidiamos otra.
Al final de la segunda parte, además, existe una batería de preguntas a rellenar por el técnico y por el primer farmacéutico para confirmar que la preparación de los viales para la elaboración la ha hecho una persona diferente a la que después elaborará la NP, para que exista un doble chequeo y, así, evitar errores "look-alike".

Me podría haber extendido muchísimo más en pormenorizar el contenido del Check-list pero os animo a conocerlo vosotros mismos. También os animo a conocer la metodología AMFE y a que la apliquéis en aquellos procesos, cualesquiera que sean, de la farmacia donde por su complejidad o peligrosidad veáis un riesgo para el paciente.



J. Javier Arenas Villafranca
Farmacéutico Adjunto
Hospital Costa del Sol (Marbella)

martes, 31 de marzo de 2015

Prevención de Errores de Prescripción en Oncología (infografía)

Como una imagen vale más que mil palabras, os dejamos con una infografía que hemos elaborado en la que se resumen los factores claves e indispensables a tener en cuenta para la prevención de errores de prescripción con medicamentos citostáticos.

La información contenida está basada en el documento consenso para la prevención de errores de medicación en quimioterapia elaborado por el Grupo Español para el Desarrollo de la Farmacia Oncológica (GEDEFO) de la SEFH.

Esperamos que os guste y sobre todo, que os sea de utilidad. Descargar




martes, 27 de enero de 2015

Discrepancias de medicación en Servicios de Urgencias españoles @red_faster @sefh_

Como ya hemos comentado durante todo este mes, los Servicios de Urgencias son una de las áreas donde se producen un mayor número de errores. Uno de los más comunes son los que se producen debido a listados de medicación inexactos y/o con discrepancias.




Las distintas organizaciones que velan por la seguridad del paciente afirman que el mayor número de discrepancias entre la medicación de los pacientes se producen en las transiciones entre los diferentes niveles asistenciales y proponen la conciliación como la herramienta clave para evitar que se produzcan estas discrepancias. ( Entrada Conciliación STOP Errores)

Debido a ello, un grupo de farmacéuticos especialistas que desempeñan su trabajo en áreas de urgencias, se plantearon analizar la prevalencia de pacientes con discrepancias entre los listados de medicación obtenidos tras realizar el proceso de conciliación y compararlo con la medicación  registrada al ingreso en Urgencias.

El estudio se llevó a cabo en 11 hospitales distribuidos por toda la geografía nacional. Se analizaron las discrepancias de un total de 387 pacientes. Un farmacéutico en cada hospital era el encargado de realizar una entrevista estructurada al paciente o cuidador en las primeras 24 horas desde el ingreso. Los farmacéuticos tenían acceso a la información de informes previos, historia de urgencias y a la historia de atención primaria mediante sistemas informáticos o mediante contacto directo.
Una vez recabada la información de la medicación de los pacientes (fármacos prescritos, fitoterapia, medicamentos fuera de prescripción, etc) era comparada con la medicación de los informes del servicio de urgencias obtenidos al ingreso y se chequeaban las discrepancias entre ambos listados.




Los resultados del estudio han sido verdaderamente reveladores, ya que se obtuvo una prevalencia de pacientes con discrepancias de un 79,3%. Un total de 1476 discrepancias fueron detectadas en los 387 pacientes analizados. Más de 4 discrepancias fueron encontradas en un 54,8% de pacientes y más de 8 en un 20,3%.
En cuanto a los tipos de discrepancia más frecuentes fueron la falta de información  (44,2%) y la omisión (41,8%).


Los grupos de medicamentos en los que se detectaron mayor número de discrepancias (según la clasificación ATC) fueron: A (Sistema digestivo y metabolismo), C (Sistema Cardiovascular), M (Sistema musculoesquelético), N (Sistema Nervioso) y R (Sistema Respiratorio).

A la vista de estos resultados queda claro que deben tomarse medidas para disminuir el riesgo de que se produzcan errores en los Servicios de Urgencias. La figura del farmacéutico clínico especialista en áreas de urgencias que realice tareas de conciliación de la medicación, puede minimizar significativamente que se produzcan errores en esta transición entre servicios asistenciales.

Enhorabuena a todos los autores por el estudio y por su trabajo diario que resulta de gran importancia y aumenta la seguridad de los pacientes.